Las psicodisbiosis en enfermedades neuropsiquiátricas como la anorexia

Las psicodisbiosis en enfermedades neuropsiquiátricas como la anorexia

La diafonía como fruto de una comunicación mal regulada entre nuestro cerebro y nuestro sistema inmunitario intestinal es hoy en día todo un misterio aún sin resolver del todo.

Enfermedades neuropsiquiátricas

Esta diafonía puede sin duda si nos basamos en meta análisis sobre diversos estudios sobre microbito, ser un claro contribuyente o desencadenante en la patogénesis de varias enfermedades que pueden ser muy graves, como por ejemplo la esquizofrenia, asimismo tenemos también los trastornos donde ambas vías van sin duda a interferir en el estado de ánimo, tenemos también el caso del trastorno obsesivo-compulsivo, el caso extraño del autismo done hemos obtenido resultados muy controvertidos al mejorar los pacientes con antibióticos, el trastorno denominada como TDA de déficit de atención, la cada vez más habitual anorexia nerviosa, incluso en los casos de narcolepsia y el conjunto de síntomas y signos: síndrome de fatiga crónica.

En individuos que a priori son genéticamente susceptibles, la microbiota intestinal alterada puede llevar a una alteración de la barrera hematoencefálica y esto conllevaría a la generación de autoanticuerpos que dañarían presuntamente nuestro cerebro, mientras que bajo condiciones inflamatorias puede haber una interrupción de la barrera hematoencefálica que puede facilitar el transporte y luego la unión de los autoanticuerpos a los epítopes, en reacción cruzada, lo que puede contribuir al desarrollo de estos trastornos cognitivos y conductuales.

Consumimos probióticos y prebióticos para mejorar nuestro equilibrio mental. Psicodisbiosis nuevo término en la nomenclatura de la salud intestinal acuñado por el grupo de trabajo liderado por D. Jose Antonio Sánchez, et al para Healthy Help Corporation

Los organismos comensales del intestino son esenciales para un desarrollo y función adecuados del cerebro; algunos estudios han comprobado que los probióticos o las bacterias específicas pueden modificar las anormalidades específicas.

Los cambios en el microbioma pueden alterar el sistema nervioso central a través de la interrupción de la integridad de la barrera epitelial del intestino, la entrada en la circulación de proteínas bacterianas (por ej., el p-cresol o el 4-metilfenol) con propiedades neuroactivas. Sin embargo, hasta el momento no se han establecido los enfoques para modificar la flora intestinal con el fin de tratar eficazmente estos trastornos.

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